Pastel Red Velvet con Crema de Queso
Aprende por qué el buttermilk vuelve tierna la miga y la historia del red velvet, con su betún de queso crema ácido que equilibra cada rebanada.
70 min
Medium
Americana
10 porciones
La historia detras
El buttermilk no está ahí solo por sabor: su acidez reacciona con el cacao y el bicarbonato para dejar la miga tierna y, en las recetas originales, realzar un tono rojizo natural antes de que existiera el colorante en gel. Ese juego químico es la columna vertebral del red velvet. El pastel se popularizó en Estados Unidos a inicios del siglo XX; el hotel Waldorf-Astoria de Nueva York lo convirtió en ícono, y durante la Segunda Guerra, cuando escaseaba el azúcar, algunos panaderos usaban jugo de betabel para intensificar el color, sumando otra capa a su leyenda. No es un chocolate intenso ni una vainilla simple: vive justo en medio, con apenas 15 gramos de cacao que aportan profundidad sin dominar. El betún de queso crema, ácido y salado, equilibra el dulzor de la miga; bate el queso frío para que el betún quede firme y no se derrita sobre el pastel. Es un postre de celebración, clásico de cumpleaños, bodas y mesas de fiesta en el sur estadounidense. Guarda el pastel armado en refrigeración para que el betún cuaje y los sabores se asienten antes de servir.
Preparacion
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1Bate la mantequilla con el azúcar e incorpora los huevos y el colorante rojo.
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2Mezcla los ingredientes secos y añade alternando con el buttermilk.
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3Hornea en dos moldes circulares a 180°C. Deja enfriar completamente.
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4Prepara el betún batiendo el queso crema con azúcar glass y mantequilla.
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5Ensambla el pastel con una capa de crema en medio y decora la parte superior con rosetones y chocolate como en la imagen.
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