Rasgulla
Rasgulla: bolas de queso fresco esponjosas en almíbar de azafrán. El secreto del chhena y el almíbar ligero para que se inflen perfectas.
60 min
Medium
India
6 porciones
La historia detras
Pocos dulces despiertan tanta pasión como el rasgulla, hasta el punto de que dos estados indios, Bengala Occidental y Odisha, libraron una disputa formal por su origen que terminó reconociendo a cada uno su propia versión. Estas esponjosas bolas de queso fresco hervidas en almíbar son una joya de la repostería del este de la India, ligadas a las ofrendas de los templos y a las celebraciones. Su preparación es pura técnica láctea. Primero se corta la leche entera con jugo de limón para separar el chhena, el queso fresco; ese cuajo debe escurrirse y amasarse bien hasta volverse liso, porque cualquier grumo o exceso de humedad arruina la textura. Las bolas se hierven en un almíbar ligero, no espeso: el truco es que el azúcar esté diluido para que el calor penetre y las bolas se inflen al doble de su tamaño absorbiendo el jarabe. Si el almíbar está muy concentrado, la superficie se sella y el centro queda crudo y denso. Una pizca de azafrán perfuma y tiñe el jarabe. Recién hechos, los rasgulla flotan tibios y goteantes, soltando un vapor dulce. Sírvelos fríos, bien empapados, para que se deshagan en la boca.
Preparacion
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1Corta la leche con limón, cuela el suero y amasa el queso (chhena) hasta que esté suave.
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2Forma bolas pequeñas y suaves sin grietas.
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3Cuerce las bolas en el almíbar hirviendo de agua y azúcar.
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4Cocina tapado por 15-20 minutos hasta que dupliquen su tamaño.
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5Enfría y decora con azafrán y pétalos.
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