Haleem Real: El Guiso Eterno
Una mezcla magistral de trigo, cebada y carne cocinada a fuego lento hasta que se funden en una textura sedosa, especiada y profundamente reconfortante.
220 min
Medium
Sur de Asia
6 porciones
La historia detras
La primera vez que probé el Haleem fue durante un Ramadán. Me contaron que este plato llegó a la India y Pakistán desde el Medio Oriente y se convirtió en el rey de las celebraciones por su capacidad de nutrir y dar energía. Lo que más me fascina es que no es solo comida, es un ritual; tradicionalmente se menea con cucharas de madera gigantes por horas para que la carne se deshebre por completo y se vuelva uno con el grano. Es perfecto para una cena nutritiva o un almuerzo de domingo donde no tienes prisa. Acompáñalo con un pan Naan recién hecho y exprime un poco de limón encima para que los sabores despierten. Para beber, un Lassi de yogur o un té negro bien caliente cierran el trato de forma increíble.
Preparacion
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1Cocina el trigo, la cebada y las lentejas en abundante agua hasta que estén totalmente suaves, casi deshaciéndose.
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2En otra olla, sofríe la cebolla con la pasta de jengibre y ajo, agrega la carne y las especias, y cocina a fuego lento hasta que la carne esté muy tierna.
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3Mezcla los granos cocidos con la carne y, con ayuda de una licuadora de mano o una cuchara de madera, machaca todo hasta obtener una textura espesa y elástica.
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4Sigue cocinando a fuego mínimo por otra hora, moviendo constantemente para que no se pegue y los sabores se unan.
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5Sirve en tazones y corona con cebolla frita crujiente, jengibre en tiras finas y unas gotas de limón.
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